Sábado 9 de
mayo.
Iberia es una porquería. Volamos doce horas,
sin audio en las películas que pasaron –tenías que imaginar los diáologos-, sin
luz para leer – todo muy romántico, si prendían una luz y la querías apagar
venían dos azafatas a desarmar el aparato y desenroscar la lamparita. Alguna
rompieron también-. O sea no se podía hacer nada. Nos dijeron que nos
quejáramos, que estos aviones están para jubilar. Una tranquilidad
verdaderamente.
La comida, un tema aparte. El almuerzo bien
como siempre –pollo o ternera- pero después sólo UN sándwich de 4x6 cm de
relleno desconocido. Antes de llegar a Barajas, un desayuno de caja de esos
asquerosos.
En Barajas, vimos el amanecer, y ahora estamos
en un avión a Edimburgo donde pasa el carrito con comida de pago!
Iberia, malo pero puntual.
Domingo 10.
Edimburgo, preciosa. las calles peligrosas, la gente como uno corre el riesgo de mirar al lado equivocado para cruzar.
Un pub al lado del otro... la actividad principal parece ser tomar ... tomar una y dos, y asi hasta llegar al día siguiente. almorzamos en the end of the world. divino, carisimo. todo carisimo.
fuimos a un super, ahora (de noche) picnic en la pieza del hotel.
estamos en la calle cowgate. aquí la razón del nombre... la vaca está empotrada en la pared.
mañana seguiremos conociendo los caminos de wallace y john knox.
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